viernes, diciembre 23, 2005

Flexibilizar el alma

Siempre he sentido que este es un tiempo propicio para reflexionar y desde hace muchos años tengo la costumbre de detenerme para evaluar todo lo que el año ha significado para mi y descubrir todos los regalos que he recibido.Hago un énfasis particular en mi idea respecto a profundizar en los regalos y no necesariamente en lo negativo. Bajo esta mirada logro descubrir que los dolores y las penas muchas veces también son un regalo de Dios porque a través de ellos descubrimos mucha riqueza en nuestro interior que no hemos permitido que aflore; porque en esos momentos valoramos a nuestras familias, a nuestros amigos y a nuestros compañeros de trabajo, muchos de los cuales, sin llegar a ser amigos, están a nuestro lado día a día, nos conocen, nos escuchan, nos apoyan.

Y de este pensamiento nace mi invitación a flexibilizar el alma. ¿Qué entiendo yo por esto? Es simplemente permitir que nuestro interior no se congele en un punto y se rigidice de tal manera que cualquier nueva situación que nos involucre y nos afecte sea medida bajo los mismos parámetros establecidos desde siempre en nuestros corazones y de esta manera nos neguemos a abrirnos a nuevas situaciones, entendiendo sólo lo que queremos entender y bajo los códigos ya conocidos.

Flexibilizar el alma es tratar de entender lo que el otro quiso decir y no lo que yo quiero interpretar. Es partir de la bondad del otro, de la honestidad del otro, de la sinceridad del otro. Es pensar que hay muchos seres humanos buscando a otros seres humanos para contactarse y enriquecerse.

Es simplemente mirar la vida desde el amor.

viernes, diciembre 16, 2005

¿Pocos pero buenos?

Durante los días de permanencia en la clínica con motivo del nacimiento de nuestra hija fueron muchas las personas que nos llamaron y que llegaron a visitarnos.
Para muchos, esto se puede transformar en un problema. El recibir a varias decenas de personas y más de un centenar de llamados para más de alguien puede ser agotador e incluso angustiante. Sin embargo, para mi es un regalo, uno de los más grandes y codiciados que te puede dar la vida : los amigos.
Sentir tanto cariño y tanta preocupación me conmueve de sobremanera. Saber que hay tanta gente pensando en nosotros y celebrando el nacimiento de la María Ignacia me hace sentir tocado por la mano de Dios. Cada una de las personas con las cuales uno se encuentra en la vida tiene un sentido y de pronto encontrarse con muchos de ellos en pocos días me llena de emoción y alegría. De alguna manera, le da orden y sentido a nuestras vidas.
Es probable que mi timidez de niño me haya hecho especialmente sensible al valor de la amistad y a aprender que los amigos se cuidan, se cultivan y se enriquecen en el tiempo. Que a los amigos no se les exige nada pero sí uno debe estar siempre dispuesto a dar, que la gratuidad es una gran virtud y que a los amigos se les quiere como son o si no no eres realmente su amigo.
Y es por esto que yo no creo en la declaración que comúnmente se hace de "pocos amigos pero buenos" porque creo que con dedicación y amor se pueden tener muchos y muy buenos.

Gracias a todos mis amigos por los días, meses o muchos años de amistad.

jueves, diciembre 08, 2005

Y una vez más, se hizo la luz


Hoy te revelas ante mis ojos con una nitidez sorprendente. Tan pequeña, tan frágil, tan cierta. Busco en tu nuevo presente lo que has de traer pero inmediatamente presiento que eso no tiene razón de ser. Tu presencia en el aquí y el ahora ya basta para escuchar la voz de Dios dicendo "hágase la luz" y descubrir que la luz se hizo en ti.

lunes, diciembre 05, 2005

Sin tregua

¿Cómo haces para ganarle tanto a la vida?
Desde un rincón de mi alma te contemplo y me cautivas con tu fascinación por vivir, por sacarle el jugo a la vida, por hacer de todo lo simple y cotidiano algo especial.

Y será por eso que cualquiera sea el lugar donde estés, sin importar condición ni posición, ante mis ojos, iluminas el mundo. El mío y el de los demás.

Sigue sin darle tregua a la vida porque es el sueño de muchos y la realidad de pocos. Lograr hacer de lo monótono lo sorprendente. De lo obvio lo divertido. De lo terreno lo sobrenatural.

Desde el abismo de mis pensamientos, me elevas para que finalmente yo también logre no darle tregua a la vida. Nuestra vida.

Y por eso, gracias desde siempre.