viernes, diciembre 23, 2005

Flexibilizar el alma

Siempre he sentido que este es un tiempo propicio para reflexionar y desde hace muchos años tengo la costumbre de detenerme para evaluar todo lo que el año ha significado para mi y descubrir todos los regalos que he recibido.Hago un énfasis particular en mi idea respecto a profundizar en los regalos y no necesariamente en lo negativo. Bajo esta mirada logro descubrir que los dolores y las penas muchas veces también son un regalo de Dios porque a través de ellos descubrimos mucha riqueza en nuestro interior que no hemos permitido que aflore; porque en esos momentos valoramos a nuestras familias, a nuestros amigos y a nuestros compañeros de trabajo, muchos de los cuales, sin llegar a ser amigos, están a nuestro lado día a día, nos conocen, nos escuchan, nos apoyan.

Y de este pensamiento nace mi invitación a flexibilizar el alma. ¿Qué entiendo yo por esto? Es simplemente permitir que nuestro interior no se congele en un punto y se rigidice de tal manera que cualquier nueva situación que nos involucre y nos afecte sea medida bajo los mismos parámetros establecidos desde siempre en nuestros corazones y de esta manera nos neguemos a abrirnos a nuevas situaciones, entendiendo sólo lo que queremos entender y bajo los códigos ya conocidos.

Flexibilizar el alma es tratar de entender lo que el otro quiso decir y no lo que yo quiero interpretar. Es partir de la bondad del otro, de la honestidad del otro, de la sinceridad del otro. Es pensar que hay muchos seres humanos buscando a otros seres humanos para contactarse y enriquecerse.

Es simplemente mirar la vida desde el amor.

3 Comments:

Blogger Gabriel said...

Acepto la invitación a flexibilizar escuchando al otro desde él y no desde mis prejuicios.

Un abrazo y felicidades en estas fiestas para ti y familia toda.

11:24 a. m.  
Blogger Andrea Brandes said...

Que bueno lo que escribes. Es algo asi como tener al amor como pre-juicio,y desde ahí movernos en el mundo y esperar que este se nos devele. Pero, sabes, con los años he encontrado personas que de tanta herida ya no ven esa bondad subyacente, perdieron la flexibilidad a la que aludes. Juzgando desde el amor, entiendo lo que les pasa.

7:00 p. m.  
Blogger Pilar said...

Te acabo de conocer y me encanta lo que esbribes.
Me gustó lo que flexibilizar el alma. Es una tarea para todos. Y creo que el dolor, que eso sí no creo sea regalo de Dios, es clave para ayudarnos en esa flexibilización. Cuando estamos caídos, nos sensibilizamos, nos contactamos con nosotros y los demás... nos hacemos más humanos. Creo que la más profunda alegría, la que permanece, nace muchas veces de profundos quiebres y dolores. Y cuando lo comprendemos, ya no los podemos separar. Es la otra cara de una misma medalla.
Gracias y te seguiré la pista.

3:52 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home